miércoles, 30 de marzo de 2011

Maestros que sobreviven

De que existimos maestros de vocación y otros por obligación es muy cierto. Los ha habido siempre y seguirán existiendo. Pero son la minoría. Puedo ver y escuchar diariamente maestros que se fajan y comentan por los pasillos que por más estrategias que busquen para que los niños aprendan estos no tienen interés alguno. Nada les importa, nada les llama la atención, ni tan siquiera cientos de computadoras a su alrededor, canchas grandes, pasillos limpios, maestras con maestrias o doctorados, directores que se amanecen, maestros que no duermen planificando,libros nuevos, manipulativos últimos modelos, horario flexible, desayunos y almuerzos suculentos, programas extracurriculares, entre muchas otras cosas. Los padres ven la escuela como el cuido diurno perfecto. Y se escucha un ¨AYYY!¨ largo y extenso si los maestros faltan y le aniquilan el día de trabajo al padre o madre porque ya tiene que ausentarse para cuidarlos. Se suma a todo esto el poco respeto que nos tienen y sienten por nosotros los maestros, quitándonos toda autoridad. Como si fuera poco todo lo antes expuesto, me atrevo a señalar que al gobierno, sea cual sea, le es conveniente que la educación siga en decadencia y con pocas ganas de vivir. Una sociedad poco instruida es conveniente para cualquier gobierno.
Mi Puerto Rico querido, los maestros realmente estamos sobreviviendo ante la debacle que cada día crece y crece. Nuestra voz y nuestro voto es nulo, es innecesario para aquellos que piensan y entienden que nuestro rol único y exclusivo es mantener un salón lleno con estudiantes sin entusiasmo, sin metas, insatisfechos de todo y por todo. Tratar de mantenerlos en la escuela, enamorarlos de los estudios, pero sin el apoyo e interés de los padres. No puedo dejar de mencionar que estamos luchando cuerpo a cuerpo contra el internet desmedido sin supevición que tienen los estudiantes en sus casas, el facebook, los juegos de videos, los ipods, la televisión, los celulares, cuanto aparato tecnológico que sale al mercado, la vagancia, arrogancia e ignoracia. Todo esto Vs maestro. Pregúntese usted. Póngalo en una balanza de un estudiante para ver que tiene más peso.Contra todo esto y mucho más es nuestra esperanza, nuestro fervor de enseñar. Nuestra sociedad se encuentra desaprendiendo en vez de querer y desear aprender.